El Ministerio Público inició una investigación en la ciudad de Trinidad, departamento del Beni, contra tres adolescentes de entre 14 y 15 años, acusados de presuntamente manipular imágenes de sus compañeras utilizando herramientas de inteligencia artificial. El caso es procesado en el marco de la Ley Nº 1636, bajo el delito de producción de material de abuso sexual de niña, niño o adolescente.
El fiscal departamental de Beni, Alexander Mendoza Santeyana, informó que los menores ya fueron identificados como los presuntos responsables del hecho y, mientras avanzan las investigaciones, fueron remitidos de manera preventiva al centro Mana.
“Como Ministerio Público estamos comprometidos con la protección de niñas, niños y adolescentes, así como con la persecución de hechos que vulneren su integridad mediante el uso indebido de tecnologías digitales”, sostuvo la autoridad.
El caso salió a la luz tras una denuncia presentada por las madres de las víctimas, luego de que una adolescente advirtiera que fotografías suyas estaban siendo alteradas y difundidas sin su consentimiento. A partir de esta alerta, la Fiscalía activó una serie de diligencias investigativas para esclarecer los hechos.
La fiscal asignada al caso, Jimena Torrez, detalló que se llevaron a cabo allanamientos en distintos domicilios, además del secuestro de dispositivos electrónicos. Entre ellos, se incautó un teléfono celular que contenía múltiples imágenes manipuladas. Asimismo, se procedió a la toma de declaraciones testificales y al análisis forense de los equipos decomisados, con el fin de recolectar mayores elementos probatorios.
De manera paralela, las autoridades realizan verificaciones dentro de la unidad educativa para determinar si existen otras posibles víctimas, mientras se investiga el alcance de la difusión del material alterado.
Este proceso se enmarca en la aplicación de la Ley Nº 1636, normativa que fortalece la protección penal de niñas, niños y adolescentes frente a delitos que atentan contra su integridad, especialmente en entornos digitales. El caso también pone en evidencia los nuevos desafíos que enfrenta la justicia ante el uso indebido de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial.







