Una jornada marcada por la violencia y la tensión se vivió este domingo en el centro de Santa Cruz de la Sierra, cuando simpatizantes del partido Unidad Cívica Solidaridad (UCS) atacaron con petardos, palos y golpes a concejales de la oposición que intentaban ingresar al edificio principal del Concejo Municipal para llevar a cabo una sesión extraordinaria.
La turba, que presuntamente responde al alcalde Jhonny Fernández, insultó y agredió físicamente a las autoridades municipales, obligándolas a abandonar el lugar y trasladar la sesión a la sede alterna conocida como la Casona I. Pese al ambiente hostil, la sesión logró desarrollarse y concluyó con la elección de Israel Alcócer como nuevo presidente del Concejo para la gestión 2025-2026. José Alberti fue designado como vicepresidente, mientras que Silvana Mucarzel ocupó la secretaría.
Desde UCS, se ha expulsado tanto a Alcócer como a Mucarzel, solicitando que sus curules sean asumidas por concejales suplentes. Sin embargo, ambos ediles, junto con otros concejales opositores, denunciaron una serie de maniobras legales, hostigamientos y agresiones físicas impulsadas por el oficialismo con el objetivo de impedir la renovación de la directiva del ente deliberante.
Silvana Mucarzel sostuvo que los recursos judiciales no prosperaron, por lo que el oficialismo habría optado por recurrir a la presión física. “El alcalde convocó a funcionarios y militantes de UCS para que hagan vigilia y nos bloqueen el ingreso. Contrataron grupos de choque que nos lanzaron basura, botellas y sillas”, denunció, acusando además a la Guardia Municipal de actuar bajo instrucciones del Alcalde, impidiendo el acceso al edificio del Concejo bajo el pretexto de que no contaban con las llaves.
El concejal suplente Rolando Pacheco relató que su vehículo fue atacado a pedradas y que los agresores intentaron sacarlo por la fuerza. “Vinieron a romper los vidrios y a golpearnos. Nosotros solo queríamos ejercer nuestras funciones legislativas”, expresó, aún visiblemente afectado por la violencia vivida.
Por su parte, José Antonio Alberti calificó lo sucedido como un “golpe certero y violento contra el Concejo Municipal”. Desde las afueras del edificio principal, denunció que concejales resultaron heridos y lanzó un llamado de auxilio a las autoridades nacionales para garantizar el respeto a las instituciones democráticas. “Queríamos sesionar, pero la represión nos lo impidió”, afirmó.
Pese a los ataques, los concejales lograron instalar la sesión extraordinaria en la Casona I, en medio de un ambiente hostil, con petardos estallando afuera y funcionarios improvisando barricadas con muebles para evitar el ingreso de los manifestantes. La sesión fue legalmente constituida con el quórum necesario y concluyó con la elección de la nueva directiva.
Federico Morón denunció que los actos de violencia fueron ejecutados por órdenes de funcionarios cercanos a Fernández. “La Guardia Municipal se burlaba de nosotros. Obedecían órdenes para impedir el ingreso. Atacaron con sillas, rompieron parabrisas, robaron celulares y golpearon a los concejales Israel Alcócer, Edith Ávalos y Lola Terrazas”, detalló.
Morón fue tajante al calificar lo ocurrido como un atentado a la institucionalidad democrática. “Nos están arrebatando la posibilidad de representar al pueblo. ¿Cómo podemos vivir tranquilos cuando esto sucede a plena luz del día?”, cuestionó.
Visiblemente indignado, denunció que el objetivo del oficialismo es silenciar la fiscalización y perpetuar el control del gobierno municipal. “Jhonny Fernández busca matarnos con tal de seguir robando la ciudad como lo viene haciendo estos cuatro años”, aseveró.







