Un joven de 22 años fue asesinado a tiros en el municipio de Montero luego de ser interceptado por delincuentes que le arrebataron violentamente su motocicleta en un hecho que ha causado consternación entre familiares, amigos y vecinos de esta región del norte cruceño.
La víctima fue identificada como Pablo Claros, un joven que vivía junto a su padre en Montero y que trabajaba como delivery para ayudar económicamente a su familia, mientras cursaba la carrera de veterinaria en el municipio de Portachuelo.
De acuerdo con el relato de sus familiares, Pablo era un joven trabajador y dedicado a sus estudios. El día martes había decidido no salir a trabajar para viajar hasta la ciudad de Santa Cruz de la Sierra con el objetivo de visitar a su madre, quien reside en la capital cruceña.
“Él no fue a trabajar ayer, fue a Santa Cruz a ver a su madre que está allá. Yo supe en la tarde que él se iba a venir de allá. ‘Me voy a ir más tarde’, me dijo, porque yo hablé con él”, contó entre lágrimas Jaime Claros, padre de la víctima.
Según explicó el familiar, el joven no estaba utilizando su motocicleta habitual debido a que presentaba algunos desperfectos mecánicos, por lo que ese día manejaba la motocicleta de uno de sus tíos.
Las investigaciones preliminares señalan que, tras retornar de la ciudad de Santa Cruz, Pablo se dirigió hasta el barrio Primavera, en Montero, donde aparentemente había acordado reunirse con una joven conocida.
“Él había ido al barrio Primavera, según la información del teléfono que tienen. Había tenido una amiga, yo creo, a visitar, y en eso pasó”, manifestó su padre al referirse a las últimas horas de vida del joven.
De acuerdo con los primeros informes policiales, cuando Pablo llegó al lugar fue interceptado por al menos dos antisociales que intentaron arrebatarle la motocicleta. Sin embargo, la víctima aparentemente opuso resistencia para evitar que los delincuentes se llevaran el vehículo.
En medio del forcejeo y la violencia del atraco, uno de los sujetos sacó un arma de fuego y disparó contra el joven, impactándolo a la altura de la cabeza.
Pese a la gravedad de la herida, desde la Policía informaron que Pablo todavía logró caminar aproximadamente 100 metros por la calle mientras pedía ayuda desesperadamente. Sin embargo, debido a la pérdida de sangre y las lesiones sufridas, terminó desplomándose sobre el pavimento, donde finalmente perdió la vida.
Posteriormente, la motocicleta robada fue encontrada abandonada entre unos matorrales, lo que hace presumir que los delincuentes huyeron rápidamente del lugar tras cometer el crimen.
La Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen inició las investigaciones para esclarecer el asesinato y dar con los responsables del hecho. Los agentes trabajan en la recolección de imágenes de cámaras de seguridad de la zona, además de otros elementos e indicios que permitan identificar a los autores del crimen.







