La selección de Argentina podría enfrentar una sanción económica por parte de la FIFA luego de que varios de sus jugadores celebraran la clasificación a la final del Mundial 2026 exhibiendo una pancarta con la inscripción “Las Malvinas son argentinas”, un mensaje vinculado a la histórica disputa de soberanía que mantienen Argentina y el Reino Unido sobre las Islas Malvinas —conocidas internacionalmente como Falklands—.
La situación se produjo inmediatamente después de la victoria por 2-1 sobre Inglaterra en la semifinal disputada en la ciudad de Atlanta, donde la Albiceleste protagonizó una remontada en los minutos finales gracias a los goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez, resultado que le permitió avanzar a la final del campeonato, en la que enfrentará a España.
Mientras celebraban la clasificación sobre el terreno de juego, varios futbolistas argentinos fueron captados sosteniendo una pancarta con el mensaje “Las Malvinas son argentinas”, una consigna que refleja la posición oficial del Estado argentino respecto a la soberanía del archipiélago ubicado en el Atlántico Sur.
La exhibición del mensaje podría ser considerada una infracción al reglamento disciplinario de la FIFA, que prohíbe las manifestaciones de carácter político durante las competiciones organizadas por el organismo rector del fútbol mundial. En ese contexto, la entidad podría abrir un proceso disciplinario para evaluar si corresponde aplicar una sanción a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
No sería la primera vez que la FIFA toma medidas por un hecho de estas características. En 2014, el organismo impuso una multa de 33.000 dólares estadounidenses a la AFA luego de que los jugadores argentinos mostraran una pancarta con el mismo mensaje antes de un partido amistoso frente a Eslovenia. En aquella ocasión, la FIFA argumentó que la acción vulneraba las normas que impiden expresiones políticas y conductas consideradas inapropiadas dentro del ámbito deportivo.
La disputa por las Islas Malvinas continúa siendo uno de los temas más sensibles en la relación entre Argentina y el Reino Unido. El archipiélago, situado a aproximadamente 480 kilómetros de la costa argentina y administrado por el Reino Unido como territorio británico de ultramar, es reclamado por Argentina como parte de su territorio nacional.
El conflicto alcanzó su punto más crítico entre abril y junio de 1982, cuando ambos países libraron una guerra por el control de las islas. El enfrentamiento se prolongó durante 74 días y dejó un saldo de 655 militares argentinos fallecidos, 255 soldados británicos muertos y tres civiles que habitaban el archipiélago.
La clasificación de Argentina sobre Inglaterra otorgó además una fuerte carga simbólica al encuentro debido al contexto histórico que rodea a ambas naciones. Precisamente por ello, la semifinal se disputó bajo estrictas medidas de seguridad para prevenir incidentes entre las aficiones y garantizar el normal desarrollo del espectáculo deportivo.
Tras el partido, la vicepresidenta de Argentina, Victoria Villarruel, reaccionó a través de su cuenta en la red social X con un mensaje en el que destacó el significado del triunfo. “No fue un partido cualquiera”, escribió junto a un video en el que se observaban imágenes relacionadas con soldados argentinos.
Posteriormente, la autoridad volvió a referirse al tema afirmando: “Las Malvinas son argentinas. Prohibieron llevar las pancartas al estadio y olvidaron que las llevamos en la sangre y en el corazón”, reforzando el respaldo al mensaje exhibido por los futbolistas durante la celebración.
Antes del compromiso, Villarruel también había publicado un mensaje en el que calificó la semifinal como una oportunidad para “poner a los invasores en su sitio”, declaraciones que generaron repercusión tanto en Argentina como en el Reino Unido.
No fue la primera manifestación realizada por los jugadores argentinos durante el torneo. Después de la victoria sobre Egipto en los octavos de final, el plantel también protagonizó cánticos en los que se hacía referencia a las Islas Malvinas y a dos de las máximas figuras de la historia del fútbol argentino: Diego Armando Maradona y Lionel Messi.
Sin embargo, en la víspera del encuentro frente a Inglaterra, el seleccionador Lionel Scaloni había dejado clara su postura respecto a la relación entre el deporte y el conflicto histórico entre ambos países. El entrenador sostuvo que el partido debía ser entendido únicamente desde el ámbito futbolístico y rechazó mezclar cuestiones políticas con la competencia deportiva.
“La realidad es que esto es un partido de fútbol. No puedo mezclar las cosas, especialmente por respeto a lo que sucedió hace tantos años”, manifestó Scaloni durante la conferencia de prensa previa al encuentro.
El técnico también recordó que la guerra representó uno de los episodios más dolorosos de la historia argentina y expresó que, aunque el recuerdo de quienes participaron en el conflicto permanece vigente, el fútbol no debe convertirse en un escenario para trasladar disputas políticas.
“Fue un período muy triste de nuestra historia y no hay mucho que podamos hacer al respecto. En otras partes del mundo también suceden guerras y siempre las criticamos. Por supuesto que recordamos a esas personas, pero es un partido de fútbol; no debemos confundir ambas cosas”, concluyó el entrenador.







