Tras siete horas de enfrentamientos, con gases lacrimógenos y desplazamientos en la zona, las fuerzas policiales y militares lograron tomar el control del puente Parotani. Los bloqueadores, al verse superados, huyeron hacia las montañas, mientras los uniformados avanzaban hacia la comunidad de Pirque. Para despejar la vía, la Policía utilizó maquinaria pesada y los militares desmontaron las carpas que se habían instalado cerca del puente, haciendo luego una fogata con los restos de plástico y madera en el área.
El coronel Edson Claure Mora, comandante departamental de Cochabamba, informó que 18 policías resultaron heridos y fueron trasladados a centros médicos de la ciudad, aunque más tarde, la ministra de Salud, María René Castro, indicó que el total de heridos en las fuerzas policiales fue de 19.
Ya entrada la noche, la policía, con apoyo de maquinaria de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), comenzó a limpiar los escombros dejados por los cocaleros, una labor que continuó durante horas nocturnas. La zona se había convertido en el punto con mayor presencia de policías desde que comenzaron los enfrentamientos, los cuales se iniciaron en la madrugada, cuando los uniformados avanzaron desde Cochabamba. El primer sector despejado fue Vinto, donde no hubo resistencia significativa, pues la mayoría de los bloqueadores se concentraban entre Pirque y Parotani, en la ruta hacia el departamento de Oruro.
Claure evitó brindar detalles sobre la cantidad de efectivos desplegados en la región y mencionó que se convocaría a una reunión con los jefes operativos para definir los próximos pasos, una vez liberada la parte occidental del departamento. La zona del trópico de Cochabamba sigue siendo el mayor desafío para las fuerzas de seguridad, debido a la influencia y presencia consolidada de cocaleros, lo que ha dificultado cualquier intento de desbloqueo. Por ahora, el valle mantiene conexión con el occidente, aunque los grupos cocaleros advierten que planean regresar rápidamente para restablecer los bloqueos.