Tras una reciente visita a Bolivia, el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, manifestó este lunes su inquietud respecto a presuntos acuerdos y vínculos que habrían mantenido los gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS) con países como Irán, Venezuela y Cuba. El diplomático afirmó que existe gran expectativa por conocer los “secretos” que estos gobiernos habrían ocultado durante las últimas dos décadas.
Landau destacó especialmente su preocupación en torno a un supuesto acuerdo militar con Irán, señalando que ese país representa un riesgo para la estabilidad regional debido a su política exterior. “Irán, como todos sabrán, no es un buen actor y creo que el extremismo del gobierno de Irán, que siempre están tratando de exportar hacia todo el mundo, nos presenta a todo el hemisferio una grave amenaza”, advirtió durante una conferencia de prensa.
El representante estadounidense adelantó que su país mantendrá un contacto estrecho con las nuevas autoridades bolivianas con el objetivo de profundizar la información disponible sobre las relaciones que los gobiernos previos sostuvieron con Irán, así como con Venezuela y Cuba. “Yo creo que va a ser muy importante ver cuáles son los secretos que, estos gobiernos, en los últimos 20 años en Bolivia, nos han escondido a todos”, puntualizó.
Durante el fin de semana, Landau encabezó la delegación estadounidense que asistió a la ceremonia de posesión del nuevo presidente de Bolivia, Rodrigo Paz. En esa ocasión, el enviado por la administración de Donald Trump expresó la disposición de su país para cooperar en distintos ámbitos, entre ellos la seguridad, en busca de fortalecer la relación bilateral.
En sus declaraciones, Landau afirmó además que desconoce si el nuevo gobierno boliviano es plenamente consciente de la situación heredada en términos de vínculos internacionales. Subrayó que el tema de los acuerdos con Irán es de especial interés no solo para Estados Unidos, sino también para países vecinos como Argentina, Chile y Paraguay.
Por último, el diplomático sostuvo que el socialismo en Bolivia “está muerto” y consideró este hecho como un “buen augurio” para el resto de América Latina, en referencia al cambio de orientación política que representa la administración de Rodrigo Paz.







