El Ministerio de Salud activó protocolos de respuesta inmediata tras la confirmación de nuevos casos de fiebre amarilla en el país, incluidos dos en el departamento de Santa Cruz, donde además se reportaron fallecimientos, según informó la viceministra de Control Epidemiológico, Roxana Salamanca.
La autoridad explicó, durante su participación en el programa Otra Noche con Sissi de EL DEBER, que tras la detección de los contagios se desplegaron brigadas médicas en las zonas afectadas para ejecutar acciones urgentes. Estas incluyen el bloqueo epidemiológico, campañas de vacunación masiva en áreas de riesgo, seguimiento de contactos estrechos y vigilancia activa en comunidades vulnerables. Salamanca precisó que cada caso confirmado activa un protocolo integral que contempla control del mosquito vector, búsqueda comunitaria de posibles contagios y monitoreo permanente.
Asimismo, recordó que Bolivia ya había registrado un caso previo en la semana epidemiológica 6 en el municipio de Apolo, en el departamento de La Paz, lo que evidencia la circulación activa del virus en el territorio nacional. En ese marco, destacó la coordinación entre el nivel central, los Servicios Departamentales de Salud (Sedes) y distintos programas especializados para contener la propagación de la enfermedad.
La viceministra subrayó que la vacunación continúa siendo la principal herramienta de prevención frente a esta enfermedad viral, caracterizada por su alta letalidad y transmitida por mosquitos tanto en zonas urbanas como selváticas. “Una sola dosis protege de por vida, pero debe aplicarse al menos 10 días antes de ingresar a áreas de riesgo”, enfatizó.
De manera paralela, las autoridades intensificaron las tareas de fumigación y control del mosquito transmisor, además del monitoreo de primates en regiones selváticas, considerados indicadores clave de la presencia del virus. Estas acciones se desarrollan de forma coordinada con otras instituciones del Estado, como el Ministerio de Medio Ambiente y el Senasag, debido al enfoque multisectorial que requiere el control epidemiológico.
En relación a la alerta emitida el pasado 13 de marzo por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Salamanca indicó que el país ya venía ejecutando medidas preventivas de forma sostenida. No obstante, señaló que esta notificación internacional permitió reforzar y focalizar las intervenciones en regiones específicas con mayor riesgo.
La autoridad también advirtió que, pese a las campañas masivas de vacunación realizadas en años anteriores, aún existen brechas de cobertura que dejan expuestos a ciertos sectores de la población. En ese sentido, explicó que factores como la expansión urbana hacia zonas selváticas, la movilidad humana y la falta de inmunización en nuevos grupos contribuyen al resurgimiento de la enfermedad.
Respecto a los síntomas, detalló que la fiebre amarilla se manifiesta inicialmente con fiebre alta, dolor de cabeza, escalofríos, dolores musculares —especialmente en la espalda—, vómitos y fatiga. En los casos más graves, puede provocar hemorragias y afectar múltiples órganos, incrementando significativamente el riesgo de muerte.
Finalmente, Salamanca recordó que Bolivia se mantiene en emergencia sanitaria, lo que obliga al personal médico a garantizar la atención continua, incluso en contextos de conflictos o paros en el sistema de salud. Asimismo, exhortó a la población a verificar su estado de vacunación y acudir de inmediato a un centro médico ante la aparición de síntomas. “La prevención está en la vacuna. Es la herramienta más efectiva para evitar complicaciones y salvar vidas”, concluyó.







