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ANALISTA ADVIERTE QUE BOLIVIA PODRÍA DEJAR DE EXPORTAR GAS DESDE 2027 SI NO AUMENTA SUS RESERVAS

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El analista en hidrocarburos José Padilla advirtió que Bolivia podría dejar de exportar gas natural a partir de 2027 si no logra incorporar nuevas reservas en el corto plazo, una situación que, según afirmó, también pondría en riesgo el abastecimiento del mercado interno y el suministro de energía eléctrica en el país.

Las declaraciones fueron realizadas en medio de la expectativa por la nueva certificación de reservas que será presentada en los próximos días por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). El anuncio fue anticipado por el presidente de la estatal petrolera, Sebastián Daroca, quien reconoció que los resultados mostrarán un panorama «muy preocupante» y advirtió que, de mantenerse la tendencia actual, incluso el abastecimiento del mercado interno podría verse comprometido en los próximos años.

Padilla señaló que el volumen de gas disponible para la exportación se encuentra prácticamente al límite, por lo que el país podría verse obligado a priorizar exclusivamente el consumo nacional, tal como establece la normativa vigente.

«La reserva para exportar prácticamente ya es lo mínimo. El próximo año Bolivia podría no exportar nada y vamos a tener que dar preferencia, como dice la Ley, al consumo interno», manifestó el especialista al referirse a la disminución sostenida de las reservas y de la producción de gas natural.

El analista explicó que la actual situación es consecuencia de la falta de incorporación de nuevas reservas durante las últimas dos décadas, periodo en el que, según indicó, no se realizaron las inversiones necesarias en exploración para reemplazar los volúmenes extraídos. Como resultado, la producción nacional ha experimentado un descenso continuo que comienza a generar preocupación tanto en el ámbito energético como económico.

Padilla sostuvo que la disminución de la producción podría derivar en una crisis energética de mayor alcance, considerando que aproximadamente el 71% de la generación de energía eléctrica en Bolivia depende del gas natural.

En ese contexto, explicó que actualmente la producción diaria del país alcanza alrededor de 21 millones de metros cúbicos de gas, de los cuales cerca de 15 millones se destinan al consumo interno y aproximadamente seis millones son enviados al mercado brasileño. Sin embargo, advirtió que esa capacidad de exportación se ha reducido de forma progresiva y podría desaparecer si no se revierten las actuales condiciones del sector.

Asimismo, alertó que, de no incrementarse las reservas en el corto plazo, Bolivia podría verse obligada a importar gas natural desde el yacimiento argentino de Vaca Muerta para cubrir su demanda interna, escenario que implicaría mayores costos para el suministro energético y un impacto económico adicional para el país.

Las declaraciones del analista coinciden con la reciente advertencia realizada por el presidente de YPFB, Sebastián Daroca, quien informó que la nueva certificación de reservas reflejará una situación delicada para el sector hidrocarburífero nacional. Según la autoridad, Bolivia pasó de ser uno de los principales referentes energéticos de Sudamérica a enfrentar el riesgo de no contar con suficiente producción para abastecer plenamente el mercado interno en los próximos años.

El anuncio también se produce después de que la estatal petrolera revelara, durante su Audiencia de Rendición Pública de Cuentas Final 2025, que las reservas probadas de gas natural alcanzan actualmente 3,7 trillones de pies cúbicos (TCF), cifra inferior a los 4,5 TCF certificados en 2023 y muy distante de los 8,95 TCF reportados a diciembre de 2018, lo que evidencia una reducción de más del 50% en menos de una década.

Frente a este panorama, Padilla consideró que una de las principales causas de la disminución de las reservas es la escasa actividad exploratoria desarrollada en los últimos años. Como alternativa inmediata, propuso intervenir los campos maduros para recuperar parte de su producción y acelerar el desarrollo del campo Bermejo.

Según explicó, la intervención en campos maduros podría permitir la incorporación de alrededor de 1,5 TCF de reservas en un plazo de entre tres y seis meses, mientras que el desarrollo del campo Bermejo representaría una solución de mediano plazo, con la posibilidad de sumar nuevos volúmenes de gas en un horizonte de hasta tres años.

El analista concluyó que, sin nuevas inversiones en exploración y desarrollo de campos productores, Bolivia enfrentará crecientes dificultades para mantener tanto sus compromisos de exportación como el abastecimiento interno, situación que podría modificar de manera estructural el rol del país en el mercado regional de hidrocarburos.