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OLA DE VIOLENCIA EN SANTA CRUZ DEJA 10 ASESINATOS EN UNA SEMANA Y REFUERZA LA HIPÓTESIS DE DISPUTA ENTRE GRUPOS CRIMINALES

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La escalada de violencia que golpea al departamento de Santa Cruz continúa sin dar tregua. Este miércoles se registró un nuevo ataque armado en la capital cruceña, elevando a diez el número de personas asesinadas en apenas una semana, pese a que la Policía mantiene operativos y un despliegue reforzado de efectivos en distintos puntos del departamento para intentar frenar la ola de crímenes.

El hecho más reciente ocurrió alrededor de las 12:16 en inmediaciones del tercer anillo externo, a menos de 300 metros de la avenida Busch, una zona de alta circulación vehicular y peatonal debido a la presencia de dos universidades privadas y la cercanía con la universidad estatal. El ataque se produjo a plena luz del día y fue registrado por cámaras de seguridad instaladas en el sector.

De acuerdo con los primeros reportes, un hombre, presuntamente de nacionalidad extranjera y cuya identidad aún no fue establecida, fue sorprendido por un sujeto armado que abrió fuego en repetidas ocasiones antes de escapar del lugar. La víctima cayó sin vida sobre la vía pública, mientras que los transeúntes buscaron refugio tras escuchar las detonaciones.

Personal de la Policía Boliviana llegó hasta la escena del crimen para acordonar el área, realizar el levantamiento legal del cadáver y recolectar los elementos balísticos. En el lugar se encontraron al menos 16 casquillos de arma de fuego distribuidos en distintos sectores, además de impactos de bala en una pared y en un vehículo que permanecía estacionado cerca del sitio del ataque.

Este nuevo asesinato se suma a una serie de hechos violentos registrados desde el pasado 29 de julio, cuando un grupo armado irrumpió en una propiedad del municipio fronterizo de San Matías y abrió fuego contra las personas que se encontraban en el lugar. El ataque dejó tres fallecidos de manera inmediata y un herido de gravedad que posteriormente murió en un centro médico, elevando a cuatro las víctimas fatales de ese hecho.

Al día siguiente, el 30 de julio, también en San Matías, el subteniente de la Policía Yerson Salazar fue emboscado por hombres armados mientras se desplazaba en un vehículo. Los atacantes dispararon contra el motorizado y posteriormente secuestraron el cuerpo del uniformado, que horas más tarde fue encontrado cerca de una pista clandestina utilizada presuntamente para actividades ilícitas.

Ese mismo jueves, otro hecho estremeció al departamento con el hallazgo de dos jóvenes decapitados en un camino ubicado a unos cinco kilómetros del área urbana de Yapacaní. Las víctimas, de 25 y 22 años, presentaban signos de tortura, y la autopsia determinó que fueron asesinadas en otro lugar antes de que sus cuerpos fueran abandonados en esa zona alejada.

La violencia continuó el domingo 2 de agosto con el asesinato de un ciudadano brasileño de 36 años dentro de un local nocturno en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. La Fiscalía confirmó que la víctima recibió siete impactos de bala, según los resultados de la autopsia realizada por el Instituto de Investigaciones Forenses.

Horas después, durante la noche del mismo domingo, un veterinario de 40 años fue acribillado mientras se encontraba en un negocio de venta de comida en el municipio de San Ignacio de Velasco. El examen forense estableció que recibió 22 disparos, convirtiéndose en otro de los casos que incrementó la preocupación de las autoridades por la creciente violencia armada en el departamento.

Tras la sucesión de estos hechos, la Policía reforzó su presencia en la zona fronteriza con Brasil mediante el desplazamiento de contingentes especializados, con el objetivo de identificar y capturar a los responsables de los asesinatos. Las investigaciones son desarrolladas por diferentes unidades policiales en coordinación con el Ministerio Público.

Desde el Ministerio de Gobierno señalaron que una de las principales hipótesis apunta a una posible disputa entre organizaciones criminales brasileñas que estarían operando en territorio boliviano. En particular, se investiga un presunto enfrentamiento entre integrantes del Primer Comando de la Capital (PCC) y el Comando Vermelho, dos de las mayores estructuras del crimen organizado en Brasil, cuya rivalidad podría estar detrás de la reciente ola de asesinatos registrada en Santa Cruz.