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UNODC ADVIERTE SOBRE LA PRESENCIA DE MAFIAS Y CONEXIONES CON EL CRIMEN ORGANIZADO TRANSNACIONAL EN BOLIVIA

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Bo Mathiasen, director de la División de Operaciones de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), llegó a Bolivia y advirtió sobre la presencia de estructuras criminales y conexiones con organizaciones delictivas transnacionales que operan en el país.

Durante sus declaraciones realizadas este martes, Mathiasen sostuvo que Bolivia no está al margen de las dinámicas del crimen organizado internacional y remarcó la necesidad de tomar en cuenta la existencia de redes que mantienen vínculos con actividades ilícitas de alcance transnacional.

Las declaraciones del representante de Naciones Unidas se produjeron durante la presentación del Informe de Monitoreo de Cultivos de Coca 2025 en Bolivia, documento elaborado por la Unodc con financiamiento de la Unión Europea (UE).

El informe revela que la superficie destinada al cultivo de hoja de coca en Bolivia experimentó un incremento del 7% durante 2025, al pasar de aproximadamente 34.000 hectáreas registradas en 2024 a 36.400 hectáreas un año después.

La presentación del estudio contó con la participación de autoridades del Gobierno boliviano, entre ellas los ministros de Relaciones Exteriores, Héctor Huanca; de Defensa, Ernesto Justiniano; y de Gobierno, Marco Antonio Oviedo.

El monitoreo comprende los últimos diez meses de la administración de Luis Arce y los primeros dos meses de la gestión del presidente Rodrigo Paz, quien asumió el mando del país el 8 de noviembre del año pasado.

La representante de la Unodc en Bolivia, Mónica Mendoza, explicó que la legislación nacional establece un límite de hasta 22.000 hectáreas de cultivos de coca autorizados en determinadas zonas de los departamentos de La Paz y Cochabamba. En consecuencia, las 36.400 hectáreas registradas durante 2025 representan un excedente de 14.400 hectáreas respecto al límite establecido por la normativa boliviana.

Uno de los principales datos del informe corresponde al crecimiento registrado en la zona central del Trópico de Cochabamba, donde la superficie cultivada aumentó un 22%.

Según los datos presentados por la Unodc, el área destinada al cultivo de coca en esta región pasó de 14.275 hectáreas en 2024 a 17.460 hectáreas en 2025, convirtiéndose en la zona que experimentó el crecimiento más significativo durante el periodo analizado.

La situación contrasta con lo ocurrido en la región subtropical de los Yungas de La Paz, donde se registró una reducción del 4% en la superficie cultivada. En esta zona, los cultivos disminuyeron de 19.230 hectáreas en 2024 a 18.430 hectáreas en 2025.

En el norte del departamento de La Paz también se registró un incremento, aunque fue calificado como moderado por la Unodc. La superficie cultivada pasó de 478 hectáreas a 496 hectáreas, lo que representa un crecimiento del 4%.

Otro de los aspectos que genera preocupación es la presencia de cultivos de coca dentro de áreas protegidas y parques nacionales. El informe establece que en estos espacios la superficie cultivada aumentó un 17%, pasando de 515 hectáreas en 2024 a 605 hectáreas en 2025.

El documento también muestra una importante reducción en las labores de erradicación y racionalización de cultivos de coca durante 2025.

De acuerdo con los datos de la Unodc, la superficie erradicada y racionalizada descendió un 77%, al pasar de aproximadamente 10.000 hectáreas en 2024 a 2.273 hectáreas en 2025.

Ante este escenario, el organismo internacional recomendó al Gobierno boliviano fortalecer las estrategias destinadas al control de los cultivos, especialmente en las áreas protegidas y parques nacionales.

La Unodc también planteó la necesidad de complementar las tareas de erradicación con medidas integrales que permitan generar alternativas de desarrollo sostenible para las comunidades productoras. Asimismo, recomendó fortalecer la coordinación entre las diferentes instituciones encargadas de enfrentar la problemática.

La advertencia sobre la presencia de mafias y conexiones con el crimen organizado transnacional adquiere relevancia dentro de este contexto, debido a que una parte de la producción de hoja de coca puede ser desviada de sus usos tradicionales hacia actividades vinculadas con el narcotráfico y la fabricación de cocaína.

La hoja de coca tiene una importancia histórica, cultural y económica en Bolivia y su uso tradicional está reconocido por la Constitución. Entre sus principales formas de consumo se encuentran las infusiones y el denominado “acullico” o masticado de la hoja.

Sin embargo, las autoridades y organismos internacionales advierten que una parte de la producción puede ser desviada hacia circuitos ilegales destinados a la elaboración de cocaína, lo que representa uno de los principales desafíos para las políticas de control de drogas en el país.