En su carta de renuncia a la presidencia de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Claudia Cronenbold expuso la necesidad de replantear el rumbo de la empresa estatal, sugiriendo la exploración de “nuevas rutas de gestión” que permitan responder con mayor eficacia a las demandas del Gobierno y a la compleja situación del sector energético.
En la misiva dirigida al presidente Rodrigo Paz, la ahora exautoridad argumentó que existe una brecha entre la urgencia de resultados que requiere el Ejecutivo y las limitaciones impuestas por los tiempos técnicos y los marcos legales vigentes. En ese sentido, consideró que lo más responsable y coherente con los objetivos del país es dar paso a alternativas de gestión que se ajusten a la coyuntura actual.
Cronenbold también reveló que, tras asumir el cargo, se encontró con una empresa en condiciones más críticas de lo que inicialmente se preveía. Según explicó, YPFB arrastra problemas estructurales acumulados durante al menos dos décadas, los cuales han afectado su desempeño institucional y su capacidad operativa.

Como parte de su gestión, indicó que se priorizó la realización de un diagnóstico técnico y administrativo integral. Este análisis permitió identificar una estructura interna compleja, descrita por la exejecutiva como una “arquitectura perniciosa, colmada de candados”, lo que dificulta la toma de decisiones y la ejecución de proyectos.
En ese contexto, sostuvo que la recuperación de la estatal requiere un proceso profundo de transformación, basado en una reingeniería legal y administrativa de largo plazo, orientada a desmontar de manera segura los obstáculos burocráticos heredados. No obstante, aseguró que deja claramente identificados los principales nudos críticos que afectan el funcionamiento de la empresa.
Las declaraciones de Cronenbold se suman a las advertencias de distintos actores sobre la situación de YPFB. El exministro de Hidrocarburos Álvaro Ríos señaló que la empresa necesita una “cirugía mayor”, advirtiendo que, de no aplicarse cambios estructurales, su estado actual podría agravar la situación económica del país. En esa línea, planteó la necesidad de una nueva ley y de consensos políticos que permitan encarar reformas profundas.
Por su parte, el senador Branko Marinkovic cuestionó el modelo de empresas estatales, proponiendo abrir el mercado de combustibles —actualmente bajo tuición de YPFB— a la participación privada. Según el legislador, esta medida podría contribuir a solucionar problemas como el desabastecimiento y las largas filas en estaciones de servicio.
Asimismo, expresó críticas al rol del Estado en la gestión empresarial, señalando que la situación actual del sector hidrocarburos evidencia limitaciones estructurales en su administración, lo que refuerza el debate sobre la necesidad de cambios en el modelo vigente.







