El presidente Rodrigo Paz reconoció este martes que aún existen retrasos en la distribución de combustibles en distintas regiones del país, particularmente en las ciudades de La Paz y El Alto, donde cientos de conductores continúan enfrentando largas esperas para abastecerse de diésel y gasolina. La admisión surge en un contexto en el que transportistas y ciudadanos denuncian que deben permanecer durante varios días en filas instaladas en estaciones de servicio, una situación que sigue generando preocupación e incertidumbre.
La jornada de este martes marca un hecho significativo para el país, ya que es el primer día en más de 50 jornadas en que Bolivia permanece libre de bloqueos. Las protestas fueron protagonizadas por sectores campesinos vinculados a la organización Túpac Katari, integrantes de la Central Obrera Boliviana (COB) y grupos afines al evismo, quienes mantuvieron numerosos puntos de bloqueo que durante semanas aislaron a las ciudades de La Paz y El Alto y afectaron el transporte de mercancías, combustibles y productos de primera necesidad.
Consultado sobre la persistencia de las filas en los surtidores, Paz admitió que la normalización del suministro todavía no se ha concretado por completo. “Vamos por partes, sobre todo en La Paz y El Alto hay cierta demora en la entrega de combustible”, manifestó la autoridad al referirse a las dificultades que aún enfrenta el sistema de distribución.
El mandatario explicó que los retrasos responden a un proceso de verificación que se realiza sobre los cargamentos que llegan al país. Según indicó, las autoridades buscan garantizar que el combustible cumpla con las condiciones requeridas antes de ser distribuido a los consumidores.
“Hay cierta demora en la entrega de combustible porque están verificando que todo el que llegue sea el adecuado. Eso es para que no haya las consecuencias del anterior Gobierno que nos dejó las consecuencias de un combustible desastroso”, afirmó Paz al justificar los controles implementados.
Sin embargo, las explicaciones no han disipado el malestar de los conductores, quienes continúan reportando extensas filas en distintas regiones del país. Los reportes de espera no solo provienen de La Paz y El Alto, sino también de departamentos como Cochabamba y Beni, donde la demanda sigue superando la capacidad de atención inmediata en varias estaciones de servicio.
En los surtidores se observan largas columnas de vehículos de diferente tipo, desde camiones de carga pesada y buses de transporte interdepartamental hasta automóviles particulares y motocicletas. Muchos conductores aseguran que han debido permanecer varias horas e incluso días aguardando su turno para cargar combustible, lo que afecta sus actividades económicas y de transporte.







