Pese a que el pasado 9 de febrero se declaró alerta roja departamental por la chikungunya, la situación sanitaria en Santa Cruz lejos de mejorar se ha agravado, generando una profunda preocupación en el sector médico. El Colegio Médico de Santa Cruz alertó que la falta de acciones oportunas y efectivas por parte de las autoridades ha derivado en la saturación de hospitales y en un impacto directo sobre la población, especialmente en los servicios de salud y el sistema educativo.
Según el último reporte del Servicio Departamental de Salud (Sedes), en lo que va del año 2026 se han registrado 3.811 casos de chikungunya, de los cuales 901 fueron confirmados solo en la última semana, lo que representa casi el 24% del total anual. De este número, 37 pacientes se encuentran internados y ocho permanecen en estado crítico, evidenciando la gravedad del brote.
La presión sobre los centros de salud ya es visible. Funcionarios de al menos dos hospitales de tercer nivel denunciaron que sus servicios se encuentran completamente saturados. El Colegio Médico señaló específicamente que en el hospital municipal El Bajío, tanto el área de emergencias como el servicio de medicina interna están colapsados. Ante este escenario, el presidente del ente colegiado, Humberto Vargas, cuestionó la inacción de las autoridades y advirtió que se está esperando a que los hospitales se desborden por completo para recién reaccionar.
La crisis también se extiende al Hospital de Niños, donde la trabajadora Nancy Perka denunció una situación crítica por el hacinamiento de pacientes. Detalló que actualmente existen 10 pacientes en reanimación, todos entubados, atendidos únicamente por dos licenciadas y una auxiliar, sin contar con respiradores, monitores, insumos ni medicamentos suficientes. “Estamos trabajando al 200% y aun así no damos abasto”, afirmó, al tiempo de exigir la contratación urgente de personal y el abastecimiento inmediato de insumos médicos.
El impacto de la chikungunya no se limita al sistema de salud. En el ámbito educativo, dirigentes de padres de familia estiman que alrededor del 40% de los estudiantes no asiste a clases debido a problemas de salud relacionados con esta enfermedad. Los maestros también se han visto afectados, ya que muchos presentan fiebre y fuertes dolores articulares, síntomas característicos de la chikungunya, que les impiden acudir a las aulas.
A este panorama se suma la situación crítica en la Maternidad Percy Boland. Su director, Mario Herbas, advirtió en conferencia de prensa que no existen las condiciones necesarias para brindar una atención adecuada en el área de neonatología. Señaló que el hacinamiento representa un alto riesgo de infecciones cruzadas entre los recién nacidos y lamentó la falta de presencia y apoyo de las autoridades sanitarias. “Nos sentimos solos, las autoridades están sordas, ciegas y mudas”, expresó, al pedir que la ministra de Salud visite el hospital para constatar la realidad.
Herbas también reveló que el personal de enfermería se ve obligado a atender hasta ocho pacientes al mismo tiempo, una carga laboral que describió como inhumana y que pone en riesgo tanto al personal como a los pacientes.







