La Central Obrera Boliviana (COB) y el sector del Magisterio urbano decidieron no asistir al diálogo convocado por el Gobierno este martes, en el que se pretendía instalar mesas de trabajo para analizar las demandas laborales planteadas por ambos sectores. En su lugar, las organizaciones ratificaron la realización de un cabildo nacional el próximo 1 de mayo en la ciudad de El Alto, donde definirán nuevas medidas de presión que podrían intensificarse en los días siguientes.
El dirigente de la COB, Mario Argollo, fue claro al señalar que cualquier decisión será tomada en el ampliado nacional previsto para esa fecha. “Se ha decidido que todo se va a definir en el ampliado nacional, en el gran cabildo nacional del 1 de mayo”, afirmó, descartando de momento la posibilidad de participar en el diálogo propuesto por el Ejecutivo.
La convocatoria del Gobierno fue realizada por el ministro de Trabajo, Edgar Morales, quien planteó la instalación de mesas tripartitas entre autoridades, trabajadores y empresarios con el objetivo de debatir el pliego petitorio presentado por la COB. Sin embargo, desde el ente matriz de los trabajadores consideran que acudir a estas instancias en este momento podría ser interpretado como una señal de debilidad frente a sus bases.
Argollo explicó que los dirigentes departamentales ya se encuentran movilizando a sus sectores para garantizar una participación masiva en el cabildo, por lo que asistir al diálogo podría generar desconfianza entre los trabajadores. “Ahorita ir a mesas de diálogo, la gente creo que lo puede ver como traición”, sostuvo.
Por su parte, el Magisterio urbano también mantiene una postura firme de rechazo. Los educadores iniciaron el lunes una marcha desde Calamarca con destino a la ciudad de El Alto, donde prevén arribar el viernes para sumarse al cabildo convocado por la COB. Su dirigencia considera que no existen condiciones para un diálogo efectivo con el Gobierno.
Luis Álvarez, representante del sector, cuestionó la utilidad de las mesas de trabajo cuando, según afirmó, las autoridades ya han anticipado que no podrán atender las principales demandas relacionadas con salarios y empleo. “No tiene sentido sentarse con el Gobierno cuando de entrada te dice que no se puede atender el problema económico salarial ni la desocupación”, manifestó.
En ese contexto, el dirigente señaló que la estrategia ahora apunta a endurecer las medidas de presión. Desde su perspectiva, la única vía para lograr respuestas concretas es a través de la movilización y la protesta en las calles. “Ya no tiene sentido la negociación, lo único que se tiene que hacer es radicalizar las medidas callejeras”, concluyó.







