Pese a la convocatoria al diálogo impulsada por el Gobierno nacional, el máximo ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Mario Argollo, el senador Nilton Condori, disidente de la Alianza Unidad, y dirigentes de los Ponchos Rojos firmaron este lunes un pacto de unidad que marca una postura de confrontación frente a la administración del presidente Rodrigo Paz.
El acuerdo fue suscrito en medio de una creciente tensión social y política que atraviesa el país, caracterizada por bloqueos, protestas y demandas de distintos sectores. Durante el acto de firma, los representantes dieron lectura a los dos puntos centrales del documento, dejando clara su posición respecto al Ejecutivo y las medidas anunciadas en las últimas semanas.
El primer punto del pacto establece que la COB, encabezada por Mario Argollo, se compromete a no firmar ningún acuerdo con el Gobierno nacional, pese a los llamados al diálogo realizados desde el Ejecutivo para intentar desactivar los conflictos y buscar consensos con los sectores movilizados.
El segundo punto señala que los firmantes permanecerán “al lado del pueblo hasta que renuncie el presidente Rodrigo Paz”, postura que endurece aún más el escenario político y refleja el rechazo de estos sectores a la continuidad del mandatario.
Durante su intervención, Argollo manifestó también su rechazo a las 10 leyes anunciadas recientemente por el Gobierno, entre ellas las relacionadas con Hidrocarburos y Minería, calificándolas como “paquetazos” que, según sostuvo, afectan los intereses de la población y de los trabajadores.
El dirigente aseguró que la principal preocupación de la COB ya no es el incremento salarial del 20%, demanda que había sido impulsada anteriormente por el ente matriz de los trabajadores, sino las reformas y nuevas normativas promovidas por el Ejecutivo. Afirmó que dichas leyes tendrían como objetivo la privatización de empresas estatales y servicios básicos estratégicos para el país.
Por su parte, el senador Nilton Condori lanzó duras críticas contra el Gobierno y afirmó que actualmente Bolivia está gobernada por “traidores”. Asimismo, sostuvo que los cambios estructurales deben surgir desde el pueblo y no desde el poder político.
El legislador también acusó al Ejecutivo de intentar modificar la Constitución Política del Estado con el objetivo de “perpetuarse en el poder”, discurso que fue respaldado por los sectores presentes en la firma del pacto.







