El obispo de la diócesis de El Alto, monseñor Giovani Arana, expresó su preocupación por la crisis social y política que atraviesa el país y aseguró que la solución al conflicto ya no puede seguir postergándose. La autoridad eclesiástica hizo un llamado urgente tanto a dirigentes como a autoridades de Gobierno para instalar un diálogo inmediato que permita frenar el crecimiento de las tensiones y evitar una mayor escalada de violencia.
Durante una intervención pública realizada la noche de este lunes, el prelado manifestó que la situación se está agravando rápidamente y que miles de personas están siendo afectadas por los bloqueos, las movilizaciones y el clima de confrontación que se vive en distintas regiones del país.
“¿Cuánto podemos esperar? y la respuesta es, no podemos esperar más, porque hay mucha gente que está sufriendo y la situación se va agudizando y el conflicto va creciendo y cuando eso ocurre es más difícil poder sentar a las partes en conflicto para que dialoguen, por eso el esfuerzo que estamos haciendo es para que de una vez se dé este espacio”, afirmó monseñor Arana.
La autoridad religiosa recordó que el conflicto comenzó el pasado 27 de abril, cuando sectores interculturales del norte paceño iniciaron un bloqueo indefinido de caminos mientras se desarrollaban movilizaciones indígenas en esa región. Posteriormente, la Central Obrera Boliviana (COB) radicalizó las medidas de presión tras declarar un bloqueo general de carreteras durante el cabildo realizado el 1 de mayo.
Desde entonces, las protestas fueron creciendo en intensidad y cambiando de enfoque. Lo que inicialmente surgió como una demanda reivindicativa vinculada a temas sociales y económicos derivó posteriormente en exigencias políticas más radicales, incluyendo el pedido de renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Monseñor Arana señaló que las acciones asumidas tanto por sectores movilizados como por el Gobierno no han contribuido a crear un ambiente favorable para el diálogo, sino que, por el contrario, han incrementado la tensión.
“De ambas partes están habiendo acciones no acertadas diríamos, eso es no crear un panorama o un ambiente adecuado para llegar al diálogo. Creo que hemos visto estos días, por ejemplo, algunas movilizaciones que han terminado en actos de violencia; las mismas dos oportunidades en que el Gobierno ha intentado crear estos canales humanitarios ha fracasado”, recordó.
Asimismo, el obispo expresó preocupación por las versiones relacionadas con una posible declaratoria de estado de sitio o estado de excepción, advirtiendo que una medida de esa naturaleza podría generar mayor resistencia y empeorar el escenario de conflictividad.
“Más que solucionar el problema, podría agravar mucho más las cosas”, señaló el prelado.
Las declaraciones de Arana se producen en medio de advertencias realizadas por sectores cocaleros del Chapare, cuyos dirigentes ya anticiparon que no aceptarán ninguna medida excepcional impulsada por el Gobierno nacional. La tensión en el trópico cochabambino ha ido en aumento debido a la presencia de la Novena División del Ejército y a los antecedentes de confrontación registrados en 2024, cuando organizaciones campesinas intentaron tomar instalaciones militares tras un operativo destinado a capturar al expresidente Evo Morales.
En ese contexto, el representante de la Iglesia Católica sostuvo que el crecimiento de la violencia y la radicalización de las demandas están complicando cada vez más la posibilidad de alcanzar consensos.
“Si no atendemos en su momento como debiera ser esto va a ir creciendo; primero la violencia viene de uno y de otro lado, el segundo que las reivindicaciones mismas que en un principio diríamos eran bien concretas, han ido cambiando”, indicó.







