Los cocaleros que durante la pasada jornada tomaron las instalaciones del retén antidrogas de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn), ubicado en la comunidad de El Castillo, en el trópico de Cochabamba, mantienen este jueves una vigilia en el lugar y realizan controles a los vehículos que circulan por este estratégico punto.
La medida se produjo después de que un grupo de campesinos llegara hasta las instalaciones policiales para desalojar a los efectivos que se encontraban cumpliendo funciones de control y lucha contra el narcotráfico. Los movilizados denunciaron presuntos abusos cometidos contra pobladores de las comunidades de la zona y cuestionaron los procedimientos realizados por los agentes antidrogas.
Tras la toma del puesto, los cocaleros aseguraron que su intención no es generar una convulsión social ni provocar mayores conflictos en el país. Sin embargo, la protesta se desarrolla en un contexto particularmente delicado, debido a que las movilizaciones se producen mientras se encuentra vigente un Estado de Excepción.
Durante un recorrido realizado por UNITEL hasta el punto de control, se pudo observar que los vehículos continuaban transitando con relativa normalidad por la zona, mientras las personas que permanecían en vigilia realizaban controles a los motorizados que circulaban por el sector.
Los movilizados, sin embargo, se mostraron reacios a la presencia de los medios de comunicación. Ninguno de los integrantes de la vigilia accedió a brindar declaraciones sobre las razones de la toma, los controles que estaban efectuando o las próximas acciones que asumirán.
El puesto de control de Umopar Castillo constituye uno de los puntos estratégicos para las operaciones de lucha contra el narcotráfico en el trópico de Cochabamba. Su ubicación permite controlar el ingreso y salida hacia diferentes comunidades y zonas consideradas críticas por la presencia de actividades relacionadas con la producción y tráfico de sustancias controladas.
Desde este sector se despliegan efectivos y operativos hacia distintas poblaciones y rutas del trópico, donde durante los últimos meses y años se realizaron intervenciones que permitieron destruir fábricas de pasta base de cocaína, laboratorios de cristalización y otros centros vinculados a la producción de droga.
La importancia operativa de esta región también está relacionada con la cantidad y diversidad de elementos que fueron incautados durante diferentes procedimientos. Entre los resultados de estos operativos se encuentran el secuestro de sustancias controladas, vehículos, precursores químicos, armamento de grueso calibre y municiones, además de la aprehensión de personas presuntamente vinculadas con organizaciones criminales, entre ellas ciudadanos extranjeros.
La zona también ha sido escenario de intervenciones relacionadas con avionetas que presuntamente eran utilizadas para transportar cargamentos de cocaína. En recientes operativos ejecutados en el trópico, las fuerzas antidrogas reportaron la destrucción de un laboratorio de cristalización y 16 fábricas destinadas a la elaboración de sustancias controladas.
El trabajo de los efectivos de Umopar en esta región también se desarrolla bajo condiciones de elevado riesgo. Existen antecedentes de enfrentamientos armados, emboscadas y ataques con armas de fuego contra patrullas antidrogas durante intervenciones en comunidades y sectores identificados como zonas de alto riesgo.
Por estas características, el puesto de El Castillo cumple una función que va más allá de un control rutinario. Su ubicación permite vigilar el movimiento de personas y vehículos, detectar posibles traslados de sustancias controladas y precursores químicos, además de servir como punto de partida para operativos en diferentes sectores del trópico.







