En un contexto marcado por el agravamiento de la crisis en la distribución de combustibles, Claudia Cronenbold presentó este miércoles su renuncia “irrevocable” al cargo de presidenta de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), generando nuevas interrogantes sobre la situación del sector energético en el país.
La información fue confirmada por fuentes del Gobierno, que señalaron que la dimisión se produce apenas tres semanas después de que Cronenbold asumiera funciones al frente de la empresa estatal.
La renuncia fue formalizada mediante una carta en la que la ahora exautoridad expone un diagnóstico crítico sobre el estado de YPFB. En el documento, advierte que la situación institucional de la entidad es mucho más grave de lo que inicialmente se había previsto.
“El diagnóstico técnico y administrativo ha revelado un estado institucional significativamente más deteriorado de lo previsto producto de veinte años de gestiones pasadas que comprometieron su estructura”, señala parte de la misiva.
Cronenbold también describió a la estatal petrolera como una organización atrapada en una “arquitectura perniciosa colmada de candados”, haciendo referencia al concepto de “Estado Tranca”, que —según explicó— habría impedido llevar adelante los cambios estructurales necesarios para mejorar su funcionamiento.
Su salida se produce en un momento especialmente crítico, cuando se han multiplicado las denuncias por problemas en el abastecimiento de combustibles en diferentes regiones del país. Las largas filas en surtidores y las dificultades para acceder tanto a diésel como a gasolina reflejan una situación que afecta a distintos sectores productivos y a la población en general.
A ello se suman reclamos recientes por la calidad de la gasolina, tras reportes de combustible presuntamente desestabilizado que habría ocasionado daños en vehículos, lo que incrementa la preocupación en torno a la gestión de YPFB.







