El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, reconoció este jueves que el abastecimiento de diésel continúa siendo uno de los principales problemas que enfrenta el país y anunció que el Gobierno prepara una serie de cambios en la estructura operativa de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) con el objetivo de corregir las deficiencias en la distribución del combustible y reducir las prolongadas filas que se registran en los surtidores.
Durante una declaración a la prensa, el mandatario sostuvo que, si bien el suministro de gasolina ya fue estabilizado, la situación del diésel todavía requiere ajustes importantes dentro de la estatal petrolera, especialmente en el área encargada de ejecutar la logística de distribución.
“Queda pendiente lo del diésel. Estamos en un trabajo arduo, ya daremos algunas novedades. YPFB así no funciona bien. La gasolina ya está resuelta, pero con el diésel es necesario generar una serie de cambios”, afirmó el jefe de Estado.
Rodrigo Paz explicó que las modificaciones no estarán dirigidas únicamente a los niveles jerárquicos de la empresa, sino que apuntarán principalmente al personal operativo, al considerar que es en esa instancia donde persisten los principales inconvenientes para garantizar una entrega eficiente del carburante a escala nacional.
“Hay que hacer cambios de abajo hacia arriba, porque veo que más que arriba, donde hemos cambiado bastante, sigue habiendo problemas abajo, en la ejecución de las entregas”, manifestó el mandatario.
Las declaraciones del presidente se producen después de más de un mes de persistentes filas en estaciones de servicio de distintas regiones del país y en la antesala de la realización de la Cumbre Minera, escenario en el que el abastecimiento de combustibles figura entre las principales preocupaciones de los sectores productivos.
Aunque el Gobierno ha reiterado en anteriores oportunidades que trabaja para normalizar el suministro, las filas de vehículos continúan siendo una constante en las principales ciudades del eje troncal. Camiones de carga, buses de transporte interdepartamental, maquinaria pesada y otros motorizados permanecen durante horas e incluso días a la espera de la llegada de cisternas con diésel para poder continuar con sus actividades.
La escasez del carburante no solo genera dificultades para el transporte pesado y el servicio público. El sector farmacéutico también advirtió que la falta de diésel está comenzando a afectar la distribución de medicamentos hacia diferentes departamentos del país.
El gerente general de la Cámara de la Industria Farmacéutica Boliviana (Cifabol), Josip Lino Eguino, señaló que las empresas del rubro enfrentan complicaciones para trasladar medicamentos debido a que dependen del transporte terrestre, el cual continúa afectado por la escasez de combustible.
En declaraciones a UNITEL, el ejecutivo explicó que las compañías trabajan en ajustes logísticos para evitar retrasos en el abastecimiento de fármacos, aunque reconoció que las dificultades persisten mientras continúen las filas para cargar diésel.
“Estamos tratando de superar estas dificultades. Con el diésel todavía se enfrentan dificultades para el transporte interdepartamental, porque ahí dependemos del servicio de transporte. Todavía hay filas; estamos tratando de mejorar la logística para que los medicamentos lleguen a tiempo”, indicó Lino.







