El Ejército inició una revisión exhaustiva de la documentación relacionada con los materiales que ingresaron y fueron almacenados en el cuartel de Viacha durante años anteriores, con el objetivo de reconstruir su trazabilidad y establecer con precisión qué elementos fueron recibidos, destruidos, devueltos, trasladados o dados de baja antes de las explosiones registradas el viernes, tragedia que hasta el momento dejó un saldo de seis personas fallecidas y cerca de 60 heridas.
El comandante general del Ejército, Héctor Alejandro Alarcón, informó que durante la revisión de los archivos institucionales fueron encontrados diversos documentos, entre ellos actas de recepción, inventarios y registros relacionados con procesos de desactivación, destrucción e incineración de materiales. La mayor parte de esta documentación corresponde a las gestiones 2019 y 2020 y será analizada para determinar el recorrido que tuvo cada uno de los materiales registrados.
Entre los documentos encontrados figura un registro correspondiente a septiembre de 2019, relacionado con material explosivo que habría sido entregado en calidad de depósito. El inventario consignaba la existencia de 94 cajas de boosters, equivalentes a aproximadamente 2.900 unidades, además de 400 cajas que contenían diferentes tipos de retardos.
Asimismo, se encontró documentación correspondiente a la gestión 2020 relacionada con material pirotécnico que había sido recibido con la finalidad de ser sometido a procesos de destrucción.
No obstante, el comandante general del Ejército aclaró que la existencia de estos registros históricos no significa que la totalidad de los materiales consignados en aquellos documentos permaneciera físicamente almacenada en el cuartel de Viacha al momento de las explosiones.
Alarcón hizo especial énfasis en que no corresponde sumar las cantidades consignadas en los diferentes registros históricos y asumir que todo ese material se encontraba en las instalaciones cuando ocurrió el hecho, debido a que durante los años posteriores algunos elementos pudieron haber sido destruidos, trasladados, devueltos, dados de baja o sometidos a otros procedimientos establecidos institucionalmente.
En ese sentido, la investigación documental busca establecer de manera individual el recorrido de cada registro y determinar qué cantidad de material permanecía efectivamente bajo custodia o registrada en las instalaciones al momento de las detonaciones.
“Quiero hacer una precisión fundamental: que estos registros históricos de recepción y disposición de material, no corresponde sumar estas cantidades ni afirmar que todo este material permanecía físicamente almacenado en el lugar al momento de las explosiones”, señaló Alarcón.
El jefe militar explicó que el trabajo de revisión tiene como finalidad reconstruir toda la cadena documental relacionada con los materiales. Para ello, se pretende establecer qué elementos ingresaron al recinto militar, cuáles fueron destruidos, cuáles fueron devueltos o trasladados, cuáles fueron dados de baja y qué cantidad permanecía efectivamente registrada antes de las explosiones.
La autoridad militar señaló además que, para completar esta tarea, el Ejército necesita acceder a documentación vinculada específicamente con el sector que actualmente se encuentra bajo investigación, debido a que esos antecedentes podrían aportar información relevante para establecer las condiciones existentes antes del siniestro.
Una vez concluida la verificación de los documentos, el Ejército prevé remitir la información correspondiente al Ministerio Público, instancia que lleva adelante las investigaciones destinadas a determinar las circunstancias y las causas de las explosiones.
Posteriormente, según explicó Alarcón, la institución también tiene previsto informar a la población sobre los resultados obtenidos, aunque remarcó que primero se debe garantizar la preservación de la investigación, verificar la autenticidad y contenido de cada documento y recién después comunicar conclusiones respaldadas por información comprobada.
El comandante general también estableció una diferencia entre la investigación documental y la investigación técnica del siniestro. Explicó que determinar qué materiales ingresaron históricamente al cuartel y estuvieron registrados en sus instalaciones no permite, por sí solo, establecer cuáles estaban presentes el día de las explosiones ni identificar qué elemento provocó cada una de las detonaciones.
“Una cosa es determinar documentalmente qué materiales ingresaron y estuvieron registrados en estas instalaciones y otra distinta es establecer técnicamente qué material estuvo presente el día del hecho y qué produjo cada una de las explosiones”, afirmó.
De esta manera, la revisión de los archivos militares constituye una de las líneas de investigación para reconstruir la situación de los materiales almacenados en el cuartel de Viacha antes de la tragedia, mientras que los análisis técnicos y periciales deberán determinar posteriormente el origen de las detonaciones y las circunstancias que provocaron el fatal incidente.







