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JUNIO COMIENZA CON 91 BLOQUEOS EN CARRETERAS Y SEIS DEPARTAMENTOS AFECTADOS POR EL CONFLICTO SOCIAL

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Bolivia inició el mes de junio con una compleja situación en su red vial debido a la persistencia de los bloqueos de carreteras protagonizados por sectores sociales que mantienen sus medidas de presión contra el Gobierno del presidente Rodrigo Paz. A más de un mes del inicio del conflicto, seis de los nueve departamentos del país continúan afectados por cortes de ruta que dificultan el transporte de personas, alimentos, combustibles e insumos esenciales.

De acuerdo con el mapa de transitabilidad de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), actualizado hasta las 06:39 de este lunes, se registran un total de 91 puntos de bloqueo en diferentes regiones del territorio nacional. La cifra refleja la continuidad y expansión de una protesta que comenzó a inicios de mayo y que actualmente mantiene paralizadas importantes vías de conexión interdepartamental.

Según el reporte oficial, el departamento de Cochabamba concentra la mayor cantidad de conflictos, con 30 puntos de bloqueo identificados en distintas carreteras. Debido a su ubicación estratégica en el centro del país, esta región se ha convertido en uno de los principales focos de afectación para el transporte nacional.

La Paz ocupa el segundo lugar con 20 bloqueos, seguida por Potosí con 15, Oruro con 12, Chuquisaca con 10 y Santa Cruz con cuatro puntos de interrupción vial. En contraste, los departamentos de Pando, Beni y Tarija continúan sin registrar bloqueos en sus carreteras, manteniendo la circulación normal en sus principales rutas.

El conflicto social se remonta al pasado 1 de mayo, cuando la Central Obrera Boliviana (COB) declaró un paro general indefinido como medida de presión contra el Gobierno. Días después, organizaciones campesinas del departamento de La Paz iniciaron un bloqueo indefinido de carreteras, medida que progresivamente fue extendiéndose hacia otras regiones del país hasta alcanzar la magnitud actual.

En las primeras semanas de movilización, las organizaciones participantes planteaban una serie de demandas sectoriales relacionadas con temas laborales, económicos y sociales. Sin embargo, con el paso de los días, las exigencias fueron modificándose y actualmente los sectores movilizados concentran sus demandas en la renuncia del presidente Rodrigo Paz.

Durante las últimas semanas, diversas instituciones impulsaron iniciativas para buscar una salida pacífica al conflicto. Entre ellas se encuentran la Iglesia Católica, la Defensoría del Pueblo y organismos de derechos humanos, que promovieron espacios de acercamiento entre el Gobierno y los sectores movilizados con el objetivo de instalar una mesa de diálogo.

No obstante, los intentos de negociación no lograron concretarse debido a las condiciones planteadas por los dirigentes de las organizaciones sociales. Entre sus principales exigencias figuraba la anulación de las órdenes de aprehensión emitidas contra algunos de los líderes que impulsan las movilizaciones y los bloqueos.

Posteriormente, la Justicia determinó dejar sin efecto dichas órdenes de aprehensión, una decisión que fue interpretada por algunos sectores como una señal para facilitar el diálogo. Sin embargo, durante el fin de semana, tanto la COB como las organizaciones campesinas ratificaron la continuidad de las medidas de presión y rechazaron participar en las mesas de negociación mientras el presidente Rodrigo Paz permanezca en el cargo.

La persistencia de los bloqueos comienza a generar efectos cada vez más severos en diferentes regiones del país. Diversos sectores productivos han reportado pérdidas económicas millonarias debido a las dificultades para transportar mercancías y cumplir compromisos comerciales.

Asimismo, en varias ciudades se registran problemas de abastecimiento de productos básicos. Comerciantes y autoridades han alertado sobre la escasez de alimentos, medicamentos y oxígeno medicinal, especialmente en regiones que permanecen aisladas por los cortes de ruta.

La situación también afecta al suministro de combustibles. En ciudades como La Paz y El Alto, donde el cerco vial se mantiene desde el inicio de las protestas, continúan observándose largas filas de vehículos en los surtidores debido a la incertidumbre sobre la llegada de nuevos cargamentos de gasolina y diésel.