El presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Romer Saucedo Gómez, anunció este jueves que dejará la presidencia de la máxima instancia judicial del país una vez que sea aprobado el calendario de las elecciones judiciales, poniendo fin de manera anticipada a una gestión que, según la Ley 025 del Órgano Judicial, debía extenderse por tres años.
El anuncio fue realizado durante un acto público en su natal San Ignacio de Velasco, donde el magistrado confirmó que presentará su renuncia ante la Sala Plena del TSJ, dejando su cargo a disposición para que la institución elija a una nueva autoridad que asuma la presidencia y el decanato.
«No era yo quien tendría que dar el anuncio, pero hemos decidido, por el bien de nuestra institución y por agradecimiento a nuestra Sala Plena, concluir nuestra gestión con la aprobación del calendario de las elecciones judiciales. Presentaremos nuestra renuncia a la Sala Plena y elegiremos nuevo presidente o presidenta, nuevo decano o nueva decana», declaró Saucedo.
El magistrado recordó que fue elegido presidente del Tribunal Supremo de Justicia en 2025 y que, de acuerdo con la normativa vigente, su mandato estaba previsto por un periodo de tres años. Sin embargo, explicó que tomó la decisión de apartarse del cargo con el propósito de contribuir a la institucionalidad del Órgano Judicial y facilitar la nueva etapa que se abrirá con el proceso de elecciones judiciales.
Durante su intervención también descartó cualquier intención de incursionar en la política, luego de que en distintos sectores surgieran especulaciones sobre un eventual futuro político tras su salida de la presidencia del TSJ.
«Para tranquilidad de aquellos políticos, no me interesa la política, no es lo mío», afirmó, al asegurar que continuará desempeñando funciones dentro del ámbito judicial y que su compromiso seguirá siendo con la administración de justicia.
En la parte final de su discurso, Saucedo expresó su pesar por la forma en que concluye su gestión y lamentó la falta de respaldo que, según dijo, recibió de otras instituciones del Estado pese a los esfuerzos realizados por el Tribunal Supremo de Justicia para impulsar reformas y fortalecer el sistema judicial.
«Es triste cuando toca despedirse, es triste cuando uno da todo lo que puede dar y no encuentra respaldo de otras instituciones que tienen la obligación y que dijeron comprometerse. Es triste cuando nos vemos solos como magistrados, yendo a la ciudad de La Paz, exponiendo, presentando proyectos de ley, ayudándole al país», manifestó.







